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Todo lo que Apple lanza al mercado crea expectación. El reciente lanzamiento del iPhone 5S con su innovador detector de huella dactilar no es menos. La novedosa tecnología suele ser gratamente acogida por los usuarios, y más si hablamos de sistemas hasta ahora desconocidos en terminales móviles.

No obstante, es inevitable eludir el debate que se ha levantado tras la presentación de los nuevos modelos de la empresa de Cupertino el pasado mes de septiembre ¿es realmente práctico? ¿Significa esto que el resto de compañías están decididas a continuar la estela?

Bien es cierto que la integración de esta revolucionaria tecnología había tenido intentos previos en distintos dispositivos a lo largo de los años pero había resultado problemático y poco eficaz.

Sin embargo, con el poderoso lector biométrico de huellas dactilares patentado por Apple, éste pretende marcar un nuevo inicio en la personalización del dispositivo.

El novedoso sistema tecnológico de la compañía que pretende ante todo maximizar la experiencia del usuario en un futuro, por el momento se limita a desbloquear la terminal de una forma más segura y a realizar compras en iTunes, App Store o iBooks.

Conocida en el iPhone 5S como Touch ID, hay que tener en cuenta que el sensor supone un coste de producción mucho más elevado que el popular sistema de usuario/contraseña.

Por ello, una de las posibles razones por las que otras como la competente Samsung no tengan intención de integrarlo en sus dispositivos, al menos hasta el 2015, es para conocer su aceptación en el mercado.

Y es que, en este sentido, ya circulan por la red vídeos y explicaciones de cómo es posible saltar la barrera de protección dactilar del último dispositivo Apple.

Surgen así nuevos dilemas de la practicidad del sistema, o al menos, de unas limitadas medidas de seguridad que bien por el momento, necesitan mejoras en la autentificación del usuario.