protegerse en WiFis públicasCuando nos conectamos a redes de dominio público no nos damos cuenta del riesgo que en realidad estamos corriendo. Debemos proteger nuestros datos, porque, aunque no nos lo parezca, siempre hay piratas esperando a que nos distraigamos para tratar de robar nuestra información. De ahí que en este post tratemos de explicar cómo puede una persona protegerse en WiFis públicas?

Nos conectamos para no perder nuestros datos

Uno de nuestros miedos, a medida que va avanzando el mes, es el de quedarnos sin datos cuando agotamos la tarifa que tenemos contratada. Esto hace que todos los lugares donde podemos acudir estén adaptándose a los medios para poder proporcionar WiFi a sus clientes mientras que están disfrutando de una consumición. Pero, ¿sabemos los peligros a los que nos enfrentamos cuando conectamos nuestros dispositivos a una red WiFi pública? ¿Cómo puede afectar eso a nuestra seguridad?

El primero y más evidente es que todo el mundo puede ver que nosotros estamos conectados a esa red. Además, esto incluye que cualquier atacante puede colarse en el tráfico que se da para captar nuestros datos, antes incluso de que estos lleguen a su propio destino.

Redes Wifi Abiertas

Los atacantes no solo atacan en lugares cubiertos, sino que también crean redes en la propia calle a la que cualquiera puede acceder de manera gratuita. Una vez que el usuario víctima se ha conectado, el atacante (por donde pasan todos los datos) puede intentar leer todo lo que se transmita o cambiar los paquetes que le resulten importantes.

Trucos que podemos utilizar para protegernos

A lo largo de este post vamos a explicar todos los trucos que conocemos para que no nos puedan atacar cuando nos conectemos a cualquier tipo de red, esto es, veremos cómo protegerse en WiFis públicas.

Utilizar siempre HTTPS

Es un gesto muy sencillo. Se trata de intentar conectarnos siempre a webs que tengan en su dirección una ‘s’ tras el ‘http’, ya que esto certifica que estamos trabajando con una web privada y segura. Solo tendríamos que fijarnos, aparte de en la propia dirección, si se ha cargado una imagen con un candado. Esto suele estar recomendado casi siempre para cualquier tipo de conexión.

Cifrar la conexión con una VPN

El paso anterior es muy complicado de llevar a cabo aiempre, puesto que hay muchas webs que aún no utilizan la ‘s’ de ‘seguras’, así que es un consejo que no siempre nos sirve.

Algo que podemos conectarnos a Internet siempre a través de unos servidores concretos. Este gesto se suele hacer siempre para conexiones de empresa, ya que la conexión entre nuestro dispositivo y la VPN siempre estará bajo cifrado. Lo malo de las VPN es que pueden recopilar todo lo que hacemos para pasárselo a los anunciantes previo pago. De ahí que a los usuarios se les recomienda que no utilicen VPN gratis, sino que hagan uso de programas de pago que no trabajan con anunciantes.

Una conexión VPN permite crear una red local sin necesidad de que sus integrantes estén conectados entre sí. Obtiene todas las ventajas que puede tener una red local, con mucha más flexibilidad. Genera un túnel de datos mediante el cuál tu tráfico va a través del proveedor de Internet, pero se dirige luego al servidor VPN. A partir de ese momento, tu conexión estará cifrada, de manera que tu proveedor no sabrá a dónde estás accediendo, pues tu dirección IP será la creada por la propia VPN.

No te conectes automáticamente

Muchas veces se guardan las contraseñas y usuarios de diferentes lugares para evitar tener que escribirlo y así ahorrarnos unos minutos. Esta práctica solo servirá para ponerte muchísimas veces en peligro.

Revisa que tienes activada la opción que impide que tu dispositivo se conecte automáticamente. Es mucho mejor que tengas que confirmar la conexión cada vez que te vayas a conectar a que tengas que lamentar disgustos mucho mayores.

Revisa lo que compartes

Desactiva la función de compartir cosas cuando te encuentres fuera de tu red privada. Con esta pequeña e inofensiva acción estás cortando a cualquier hacker la opción que tiene para penetrar en tu sistema conectado a la red pública.

Mira bien el nombre de la red a la que te conectas

Es muy sencillo realizar la consulta al personal del lugar donde te encuentres para saber el nombre de la red a la que te conectes. Si te dejas llevar por una elección inadecuada, puedes ser víctima de una conexión maliciosa. Protégete en las WiFis públicas, no seas un caramelito al que atacar.

Doble factor de autenticación

Se trata de una medida previa al acceso para asegurarle a un usuario que sólo es él quien puede entrar en un sitio web. En primer lugar, cuando se trata de acceder a un lugar se pide usuario y contraseña y, tras ese paso, se puede obtener un código o un texto que se enviará a tu móvil para confirmar que eres tu la persona que está accediendo.

Todas estas medidas, unidas a la adquisición de un buen antivirus, un gran firewall y la lectura de los términos y condiciones que aparecen al conectarse a un sitio web son la serie de buenas prácticas que pueden marcar la diferencia entre protegerse en WiFis públicas y exponerse en exceso a un acceso ilegal. Así que pon en práctica todas y cada una de ellas y libérate del riesgo a ser atacado.

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